EL DÉFICIT DE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
MANUEL PÉREZ RAMOS
Formalmente hemos instaurado en el país y en Nuevo León a la democracia como forma de gobierno, pero existe un enorme vacío de la democracia como una cultura y una forma de vida. Hoy que en estos días se recuerda el décimo aniversario de la muerte de Octavio Paz, vale la pena traer a colación una de sus expresiones políticas más recurrentes sobre este tema:” La democracia es un aprendizaje”.
En este sentido, en la democracia hay que aprender a vivir con sus reglas y formas de vida. hay que tener presente que la democracia implica derechos, pero también obligaciones. De otra manera, implica participar en los asuntos de la cosa pública. Sin embargo el déficit cívico en la ciudadanía es alarmante: a más de un ochenta por ciento no le interesa la política y menos participar activamente en ella, e inclusive la ve como sinónimo de corrupción.
Este gran vacío cívico puede resumirse en los siguientes puntos:
1.- El ciudadano mexicano no cree en la ley ni en su obligación de cumplirla.
2.- No cree en la autoridad, ni la respalda, aunque la haya elegido libremente.
3.- No quiere al gobierno pero todo lo espera de él.
4.- No quiere pagar impuestos pero exige cuentas y bienes públicos.
5.- No tiene el hábito de asociarse y reunirse para perseguir causas comunes.
6.- No es un ciudadano activo, atento a la cosa pública, solidario, participativo.
7.- Es un ciudadano receloso, enclaustrado en sus intereses particulares y
familiares, sin una clara orientación hacia lo público.
Si estos siete aspectos son debilidades muy marcadas para hacer de la democracia una forma de vida, también son una gran oportunidad para que los partidos políticos promuevan no sólo entre sus militantes, sino entre todos los ciudadanos, la cultura de la participación democrática.
Así lo ha leído el Partido Nueva Alianza (PANAL) en Nuevo León, quien a través de su dirigencia estatal ha emprendido la tarea de pedagogía política de establecer en todos los municipios de la entidad sus comités municipales, no sólo con fines electorales que son muy legítimos y necesarios para las contiendas políticas, sino con una visión más amplia y educativa: participar en la formación de auténticos ciudadanos, pues de lo que se trata es de generar virtudes como el respeto a la ley, la solidaridad, la crítica al poder y la participación social.
En el PANAL existe la plena convicción de que la calidad de un país y de un partido político radica en el fortalecimiento de las virtudes cívicas. En este tenor los comités municipales instalados hasta la fecha se constituyen en los puentes de comunicación indispensables para conocer de primera mano y de viva voz, cuáles son los problemas que afectan a los ciudadanos, problemas como la inseguridad, la violencia intrafamiliar, el desempleo, el transporte colectivo, la vialidad y muchos otros más que tiene que ver con el bienestar de todos.
Hay que darle voz al ciudadano y tomar en cuenta sus aspiraciones y atender sus demandas. Hasta la fecha los partidos tradicionales como el PRI y el PAN lo han visto como un cliente al que visitan solo cuando necesitan su voto, después de esto el ciudadano se convierte en un ente invisible, por eso se desatiende de la política y se niega a participar socialmente en los asuntos públicos.
He aquí el origen del gran déficit ciudadano que tenemos, pero he aquí también como lo externé renglones arriba: la gran oportunidad de formar ciudadanos comprometidos con la democracia. Y esa es la tarea del PANAL al instalar sus comités municipales.
Abril 30, 2008 at 11:48 am
Felicidades por abordar el tema de la cultura democrática y las acciones que Nueva Alianza está realizando con el propósito me mayor participación ciudadana y menos apatía para ser actuante en las soluciones de la problemática social enhorabuena