UNA AGENDA DIGITAL PARA LA EDUCACIÓN
POR: MANUEL PÉREZ RAMOS
En los inicios de este siglo hay una certeza que como tal es ineludible: el futuro del mundo, y por ende de México, va a estar estrechamente vinculado con la economía digital y con la tecnología de la información.
Si embargo, en el país existe otra certeza, aunque en sentido negativo: tenemos un enorme atraso tecnológico en todos los frentes, así como una enorme desigualdad social.
En el país prevalece una amplia brecha digital entre las grandes corporaciones que operan con las tecnologías de punta y los organismos sociales y pequeñas empresas que operan con escasos recursos tecnológicos. La misma situación prevalece en el terreno de los servicios y la educación.
En el campo de la educación la brecha digital no sólo se abre en los estudiantes con acceso a las herramientas tecnológicas y los que no las tiene a su alcance, sino también trasciende la brecha generacional que se hace mayor entre los jóvenes y los niños que asimilan fácilmente su uso y los adultos que las enfrentan con temor, de ahí, los calificativos diferenciadores: los niños son nativos digitales y los adultos migrantes digitales.
Hoy en día, todavía existe un importante número de maestros que no saben como enfrentar las habilidades que perciben en sus alumnos sobre el uso de los recursos como la Internet, y en muchos casos rechazan rotundamente el empleo de este recurso dentro de sus prácticas académicas. Simplemente para ilustra este comentario, las empresas que licitaron para la Enciclomedia en el 2004, entre sus argumentos para la implementación de la misma, documentaron que del millón trescientos mil profesores del país, sólo trescientos mil aproximadamente habían ¡encendido¡ una computadora.
Por eso, una tarea pedagógica que debemos enfrentar todos (gobierno, maestros y padres de familia) es cómo aprender a enseñar a través de las herramientas tecnológicas para un mejor aprovechamiento y comprensión de los contenidos curriculares.
En ese mismo tenor, nos debe quedar claro que la tecnología digital es actualmente un instrumento tan básico como los libros de texto para el proceso del aprendizaje. Es la herramienta esencial para que el estudiante aprenda más y mejor.
Por consiguiente, la enseñanza por medios digitales debe enfrentar varios retos: 1) la conectividad, es decir, una infraestructura de banda ancha para que el mayor número de escuelas este conectada a Internet; 2) la creación de contenidos pedagógicos, vía Enciclomedia o aulas inteligentes, el nombre es lo de menos, lo que importa son los contenidos en este nuevo esquema; 3) y la reorganización de las comunidades de aprendizaje, tanto presenciales como virtuales.
Pero la fórmula para desarrollar una política pública que incida en el aprendizaje por medios digitales estará determinada por las decisiones gubernamentales y por la visión de todos los actores educativos. Y en ese sentido, es lamentable constatar que México en estos momentos no cuenta con una Agenda Digital Nacional que contribuya al desarrollo del país.
No hay acciones encaminadas al establecimiento de los cinco componentes básicos para este tipo de desarrollo, tales como: 1) acceso universal a través de banda ancha donde los ciudadanos desde cualquier lugar y a cualquier hora estén conectado a Internet; 2) un programa de educación y capacitación permanente para alfabetizar a la población y a la fuerza laboral; 3) un Estado Electrónico donde estén en línea los tres poderes y los tres niveles de gobierno; 4) un apoyo para el desarrollo digital de las empresas y de la industria de las TIC; y 5) un nuevo Marco Jurídico que impulse y norme el desarrollo digital de la sociedad.
Sin estos cinco componente difícilmente se puede incrementar la productividad de las empresas; generar nuevos empleos; mejorar las capacidades profesionales de la ciudadanía; desplegar el potencial de las micro, pequeñas y medianas empresas; promover la igualdad de oportunidades educativas y de empleo; fomentar la democracia, la justicia y equidad sociales, pero sobre todo, preparar con una educación de calidad a las nuevas generaciones.
Alcanzar los aspectos anteriores, no significa que las TIC sean la panacea para todos nuestros males, pero sí unas herramientas valiosísimas para mejorar en todos los órdenes el nivel de vida de los mexicanos.