POR UNA REVOLUCIÓN EDUCATIVA SIN CULPAS

POR: GUSTAVO TREVIÑO SALINAS

Aunque en el discurso no siempre lo asumen, diferentes ámbitos de Gobierno han pretendido con sus políticas públicas culpar de las deficiencias del sistema educativo a uno solo de sus múltiples componentes: Al Maestro.

No cabe duda que parte substancial de las posibilidades de éxito de cualquier plan sectorial radica en la confiabilidad del diagnóstico de la situación actual, y que además el proceso consecuente de elaboración de los planes, su implantación, seguimiento y control sea realizado por personas y organismos que realmente conozcan los procesos sujetos a planeación.

En un ámbito tan sensible como el educativo, el diagnostico será confiable a medida de que sea participativo. En este punto sin duda los maestros son el principal punto de referencia. El terreno de batalla donde se dirime el éxito o fracaso de los planes educativos, sus efectos, es precisamente en la relación Maestros y Alumnos en ese tan diverso espacio que llamamos el aula.

Todo, absolutamente todo, desde los componentes teleológicos y axiológicos, el financiamiento, la planta física, los recursos humanos, el sistema organizativo confluye en esa relación esperanzadora que es necesario reforzarle sus atributos de calidad que equipen a los últimos destinatarios, nuestros alumnos, con las competencias que exige una sociedad cada vez más demandante. Demandas fundamentalmente encaminadas a un tipo de ciudadano capaz de promover y disfrutar la convivencia armónica y de un tipo de productor de bienes y servicios con perfiles de desempeño cada vez más dinámicos y cambiantes. La autogestión como posibilidad continua y permanente para adquirir nuevos conocimientos y habilidades. La formación valoral y el análisis crítico y reflexivo de los contextos como tamices del acto educativo.

En el contexto de la Alianza por la Calidad de la Educación establecida por el Gobierno federal y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se deberán establecer los mecanismos para una evaluación diagnóstica integral. Desde las políticas públicas hasta los actividades aúlicas, pasando por el financiamiento, el desempeño administrativo, el proceso de descentralización, el rediseño curricular y situaciones análogas a lo anterior.

Los maestros no están dispuestos a ser los destinatarios de los artilugios de la culpa que sistemáticamente dispersan quienes evaden o enmascaran sus propias responsabilidades, su Sindicato, tampoco

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