EL CONGRESO, NUESTRA BABEL LOCAL

POR: MANUEL PEREZ RAMOS

Es muy probable que la actual legislatura local se convierta en la peor representación popular de la historia política de Nuevo León. Merecimientos tiene de sobra. Para muestra tan sólo algunos botones.
El nivel de discusión de los asuntos públicos por parte de las bancadas del PAN y del PRI está por los suelos. No hay debate de altura donde los intereses de la ciudadanía y el bien común estén por encima de sus intereses partidistas o personales. No hay debate ideológico partidista de calidad ni conocimiento pleno de la cosa pública. Tan conservador y “mocho” es el tricolor como el albiazul; tan analfabetas en la cultura de la democracia el uno y el otro.
Hay en cambio y así ha sido desde el 2006 por parte del PAN no sólo un afán desmedido de venganza, sino un insultante y ramplón mayoriteo de las iniciativas de ley, así como de puntos de acuerdo que hacen difícil la llegada a consensos propios de una democracia que aspira a ser decente.
Pero el mayoriteo también está presente en el PRI sobre todo cuando sus intereses concuerdan con los del PAN; estos partidos siameses han defendido y aprobado iniciativas que sólo benefician a ellos, olvidando que los otros partidos también representan y defienden intereses legítimos de la ciudadanía.
La estridencia, el ruido, las vendettas, las grillas, los insultos, las descalificaciones e inclusive las destituciones de comisiones han sido el pan de cada día, y no se diga la vulgaridad en asuntos como el de Valle de Reyes, donde la metáfora de los “huevos” en alusión a la falta de decisión del Gobernador para meter en cintura a su hermano, fue la nota del día en los medios de comunicación.
Y por otro lado, los cambios urgentes que el Estado necesita como una Reforma Electoral más inteligente y democrática, donde las candidaturas conurbadas para las alcaldías metropolitanas, hubieran sido una medida acertada y necesaria. Pero no, el ejercicio de la razón pública ha brillado por su ausencia: En esta oscuridad e ignorancia aprueban una Ley de Familia de corte medieval, una Ley de Fomento Agropecuario consultada en familia, y la designación de panistas en la Auditoría Superior con la finalidad de politizar y partirizar la revisión de las cuentas públicas .
En esta Babel local no se cruzan ideas civilizantes y con tolerancia. No se pide la palabra: se acusa, se destituye, se descalifica; no se critica con argumentos sólidos las posturas ajenas y contrarias; se descartan y se bloquean las iniciativas de los partidos pequeños, quienes sólo son utilizados como comparsas de acuerdo a los intereses en turno.
Hay además, una ignorancia propia de la novatez y de la falta de luces en la mayoría de los diputados, y lo peor de esta ignorancia es creer que el simple hecho de la investidura legislativa los convierte en personas inteligentes. En esta situación presuntuosa, ubico aquello que Carlos Fuentes escribe en “La silla del Águila”:” El poder convierte a los tontos en personas inteligentes y a los feos en bonitos”. En este sentido también tiene mucha razón el economista inglés John Kenneth Galbraith, cuando externa que” Todas las democracias contemporáneas viven bajo el temor permanente a la influencia de los ignorantes”. Y efectivamente, no hay mayor peligro para los nuevoleoneses que un estúpido con poder, así como un mayoriteo irracional y una estridencia donde nadie se escucha y nadie atiende. ¡Qué decepción!

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