SERRAT EN FRASES

POR: MANUEL PEREZ RAMOS

Uno se cree
que las mató
el tiempo y la ausencia.
Pero su tren
vendió boleto
de ida y vuelta.
“Aquellas pequeñas cosas”.

Serrat está de regreso. Está más vivo que nunca. Su renacimiento no tiene cortapisa ni horizonte definido; para beneplácito de todos nosotros, seguidores incondicionales de su arte, ha comprado una vez más  boleto de ida y vuelta. A sus 61 años se considera uno de los hombres más afortunados del mundo. Ha conseguido lo que quería: seguir viviendo para componer y cantar.
El nombre de Joan Manuel Serrat ha pasado a formar parte de la gramática de la política democrática; sus metáforas tanto las propias como las de sus poetas preferidos contienen los sustantivos, adjetivos y los verbos de la cultura de la democracia. Es difícil encontrar en el ámbito de los cantautores a alguien que nos haya iluminado y trazado senderos para la crítica y la reflexión en momentos tan álgidos como las dictaduras y las opresiones de los años setenta en Latinoamérica y el país; es difícil encontrar a alguien como Serrat que sea símbolo de la contracultura y un bálsamo para contrarrestar el enajenamiento y alienación que genera la cultura de masas.
Sus metáforas también se han convertido en himnos a la rebeldía, reflejo de su inconformismo y de su crítica constante contra cualquier ismo: totalitarismo y fundamentalismos de diverso origen. Es por ello, que su trayectoria se asemeja a una figura poliédrica, por cualquier lado que se le mire hay un ramillete de flores del bien: hay libertad, crítica, respeto a la diversidad, pluralismo, tolerancia activa, postura contestataria, rebeldía, y subversión a través del canto y la poesía.
Sí, Serrat está de vuelta y en plena forma. Le ha ganado la batalla al cáncer y al pesimismo. Un cáncer de vejiga que lo alejó de los escenarios, suspendiendo la exitosa gira: “Serrat sinfónico”.
Hoy se embarca en otra gira, su título, “Serrat 100 x 100”. Un título que lo dice todo y que es un canto a la vida. Un canto que hace días nos trajo a los nuevoleoneses, para recordarnos su canto y su filosofía.
Sobre esta nueva gira, externa lo que siempre ha dicho de ellas:” La gira es volver a recorrer el mundo. A veces digo que hago las giras para encontrarme por ahí con los amigos y comer con ellos. ¡Comer y beber, qué coño”!
Pero leamos algunas de sus frases cuyo sentido reflejan su estado de ánimo y el gusto por la vida. Cada frase encierra un recuerdo, una esperanza, un compromiso, una nostalgia y un placer por vivir. Levantemos el telón.
“Vengo en calidad de ex enfermo”, dijo en su primera aparición después de su operación en concierto. Después la complementó: “Que no soy ex paciente, ¡coño que ni siquiera soy paciente!”. Definió al cáncer: “como un accidente grave en la vida”.
“No sentiré que mi vida se ha normalizado hasta que no pueda volver a un escenario, a grabar un disco y a cantar”. Lo externó recién dado de alta.
Días después completó la frase anterior: “Me sentiré recuperado del todo cuando pueda volver a un escenario; no sólo con la ilusión de siempre, sino con la misma capacidad de respuesta que antes”.
“No puedo dejar de pensar en escribir y cantar…es mi manera de comunicarme y de sentirme vivo”, respondió cuando le preguntaron qué sentía cuando colgó los hábitos por la operación.
“Lo que me demuestra es que el envase que nos contiene es delicadísimo”. Frase en relación a la vulnerabilidad de la salud de los mortales.
“Hemos pasado algunos por esto, y otros pasarán. Sólo el ánimo nos convoca a la suerte”. Pensamiento externado ante la fatalidad de la vida.
Y en ese mismo tenor continúa: “Aquí estoy a punto de debutar, como aquel que dice… Ya verás, todo funciona gracias al ánimo. ¡Oye, y que esto luego te arregla el cuerpo!. Yo estoy tan bien que al médico le da vergüenza comprobar el nivel magnífico en que me encuentra. ¿Esta está ganada?”
“Estas cosas no las pasa uno solo, las pasa con todo un entorno, éste te devuelve la jugada, así que muchas enseñanzas he obtenido de esta aventura”.
Y en relación al griterío político y a la falta de un diálogo argumentativo y constructivo entre los actores políticos, Serrat es muy certero: “A lo mejor, el griterío es bueno para que la gente sepa quién es quién… Que ese ruido de fondo que se oye en determinados medios sea el barullo tras el que se esconde la falta de argumentos…Todo esto ayuda poco a crear la sociedad de todos”.
“¿Qué me pone alegre? La alegría de mis hijos. Comerme un melocotón. La alegría es que el Barca gane la liga”. Y claro que la ganó, aunque nuestra alegría es por Rafael Márquez.
En fin, he aquí, las frases de Serrat. Un Serrat en frases que encierran el encanto de la vida, que está llena de grandes y pequeñas cosas. Como él bien lo ha escrito y cantado: “Son aquellas pequeñas cosas que nos deja el tiempo de rosas en un rincón, en un papel o en un cajón”.

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